¿Es el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), conocido como proceso de Bolonia, una amenaza o una oportunidad para la universidad pública?
Lo primero que hay que tener claro antes de responder a esta pregunta es que en el debate suscitado a raíz de la implantación del EEES se han introducido elementos que no están relacionados – al menos directamente – con dicho proceso, a saber:
- La amenaza de privatización de la universidad pública a través de la entrada de capital privado.
- La subida de los precios de las tasas de las matrículas, sobre todo de los másteres (llegándose a afirmar que serán a precios privados).
- La eliminación de estudios, sobre todo los referidos al ámbito de las humanidades.
Estos temas, a pesar de ser claves para el futuro de la universidad pública, no están contemplados en la declaración de Bolonia. Por lo tanto, aquellos que plantean al EEES como una amenaza por dicho motivos, parece ser que no tienen muy claro de lo que este trata.
El EEES es un proceso mediante el cual los países miembros de
Por lo tanto, aquellos estudiantes y ciudadanos en su conjunto que se sientan implicados en el proceso de construcción europeo, que quieran que este vaya más allá de una mera unión comercial, deberían ser defensores del la implantación del EEES. Ahora bien, esto no quiere decir que no debamos tener una actitud crítica, que no debamos plantear reivindicaciones que se deban tener en cuenta a la hora de que este sea aplicado efectivamente en las universidades. Defender el EEES y entender que este es una oportunidad para el mejoramiento de la calidad de la universidad pública, no significa dar una carta en blanco.
Las reivindicaciones de los llamados anti-bolonia – relacionadas con los puntos tratados al inicio – son totalmente legítimas y compartidas por la mayoría de la comunidad universitaria, pero la solución a estas no pasa por retirar Bolonia. El mantenimiento de una universidad pública no sometida a los intereses empresariales, la defensa de los derechos del estudiante y la consecución de una universidad generadora de pensamiento libre y crítico deben ser los objetivos de cualquier organización estudiantil progresista (englobo aquí a todas las organizaciones estudiantiles encuadradas a la izquierda del eje ideológico, es decir, a aquellas organizaciones defensoras de lo público, se hayan posicionado estas a favor o no del EEES), pero la solución no pasa por la paralización de la implantación del EEES, sino que se debe establecer un debate paralelo.
Los estudiantes y el conjunto de organizaciones estudiantiles, deberían trabajar para que el proceso de implantación del EEES sea realmente una oportunidad y no quede en un cambio educativo más. Deberán vigilar a su vez para que no se utilice la excusa de Bolonia para introducir cambios no consensuados con el conjunto de la comunidad universitaria. Pero no deberían parar un proceso cuyo horizonte se sitúa en
Articulo publicado en nº4 de la revista Freshpolitik







